Hola Chamacos:
Hoy amanecí con el inconsciente más inconsciente que de ordinario: no escucha razones ni atiende a las buenas costumbres (debe estar todavía adolorido por la hernia que adquirió durante el ataque de risa provocado por la definición de la Wikipedia al término Kitsch. Tal vez pensó que estaba leyendo un extracto del Manual de Carreño.
Mira que descalificar lo Kitsch por naco o lo naco por Kitsch. Eso es no tener temor de Dios.
De buenas a primeras me sentí desnudo en la tierra sin el amparo de Botellita de Jerez cuando cantaba aquello de "Oh Dennis, no la hagas de Toks in Wings",
y Jaime López con su fantabulosa "Ella empacó su bistec con todo y refrigerador",
o Mamá Z cuando mi querido amigo Gerardo cantaba emocionado su poema M'amor: "Desde hace rato que te miro el entresijo..."
Qué me queda ahora. ¿Hay rutas alternas al Nirvana?
En qué Monte Sinaí entregaron las nuevas tablas que dictan para la humanidad entera lo que puede ser arte y lo que no.
Ya el arte no sólo "debe de ser" verídico, estético, intuitivo y toda la serie de reglas que le han salido a relucir (y que debe de obedecer para recibir semejante título nobiliario), sino que ahora, además, ha de ser de buen gusto. Me carga la tía de las muchachas.
¿Y adónde voy a a colgar pues mi colorido payasito triste con una lágrima tierna resbalando por su mejilla y que uno de mis amigos artistas me hizo en un momento de confusión axiológica y me enjaretó en quinientos pesos? Ya no hay moral.
Acá en Tlaxcala he comido muchas veces en fonditas y restoranes que responden plenamente a la sabrosa descripción que hace Rosa Elena. Claro que aquí podemos decir que son la representación de la auténtica escencia popular y que el decorado nace de lo más profundo del alma inocente y pura de nuestro pueblo. O tal vez sólo sea un reflejo sociológico de la pobreza y la lucha de clases. O tal vez, simplemente, los pobres, como los nuevos ricos, tienen muy mal gusto. ja ja ja. (o quizás lo de verdadero mal gusto esté en la cuenta.)
Recuerdo haber visto embelezado aquella obra maestra de Luis Buñuel: "El Fantasma de la Libertad", en donde se burla con muy mala leche del buen gusto y la moral burguesa. En una de las escenas se ve llegar a una pareja, muy de gala, a la casa a la que fueron invitados. Los reciben con toda cordialidad y los invitan a pasar a la mesa, rodeada de retretes, donde se desarrollará la tertulia. La anfitriona los acomoda, le asigna a cada cual su lugar y se sientan a cagar con toda propiedad mientras la charla discurre por temas culturales, sociales, ecológicos y desde luego, sobre caca. Allí conviven, fuman y el único tema de mal gusto es la comida. Pero ésta, finalmente, es una necesidad, así que uno de ellos se disculpa, se levanta y le pregunta con discreción a la sirvienta la úbicación del comedor. "Al fondo a la derecha" -le contesta y él se dirige a un pequeño cuartito en el que hay una silla solitaria y una mesita para comer algo. Cuando está comiendo, alguien con la misma urgencia que él, toca a la puerta y él contesta: "Está ocupado". Pueden ver la escena completa aquí.
Ya sabemos que nuestra cultura está deteminada por patrones y paradigmas que hemos ido creando o adoptando a lo largo del tiempo. Sabemos tambien que esa cultura es un elemento vivo que se desarrolla, transforma y hasta llega a desaparecer. Sabemos que nuestros firmes conceptos de hoy pueden ser rechazados mañana. Sabemos que la gran mayoría de nuestras definiciones pierden validez fuera del contexo en el que fueron creadas. Sabemos pues, que nuestras creencias y valores personales constituyen la escencia íntima de nuestro ser. Y es en base a todo esto que creamos nuestro arte.
En este maremagnum de variables y subjetividades, la única manera objetiva de definir "El Arte" como un proceso creativo incluyente, es despojándolo de las reglas y atributos que, en cambio, nos son tan indispensales para definir los diferentes tipos de arte y que son excluyentes per se.
Por eso, llamamos arte a toda creación u obra que exprese lo que el hombre desea exteriorizar, obedeciendo a sus propios patrones de belleza y estética. Si el resultado es comprensible y disfrutable para nosotros, pues qué mejor; y si no lo es, pues ni modo. (Algunos artistas se frustran porque el gran público no los entiende y a otros les viene valiendo un reverendo cacahuate la opinón de los demás.)
Las técnicas artísticas se perfeccionan y eso nos permite reconocer una obra más depurada (aunque no necesariamente mejor) Algunos artistas mejoran las técnicas aprendidas y otros las deconstruyen a su entero gusto (cuando se llegó a la pefección de la melodía y la armonía, los nuevos músicos comenzaron a trabajar las disonancias.)
Toda corriente artística, como dice Ruth, puede representar en su momento una ruptura con lo conocido y aceptado o, peor aún, con lo aceptable. Por eso la innovación levanta tantas ámpulas en los sectores más conservadores (entendiendo conservador sin carácter peyorativo sino como descripción de la oposición al cambio de lo acostumbrado) En su momento, el Impresionismo fue de mal gusto así como el Cubismo y el arte abstracto en general.
El Kitsch es una imitación de la realidad desde un punto de vista especial. En algunos casos es una puesta en escena que puede incluir tanto a las fiestas de 15 años como a la coronación de los reyes. Puede estar en la decoración de un restaurante, en la imagen del Niñopa o en un altar a la Santa Muerte. Y puede estar, chan chan chan chaaan, en la sala de nuestras casas sin que lo hayamos detectado. Así de natural es.
Yo me uno sin reservas a la posición de Ruth y como en el Manifiesto Estridentista no puedo sino adoptar el lema: !Qué viva el mole de guajolote!
besos y abazos para todos
luis david
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