sábado, 25 de julio de 2009

Luis David dijo:

Querida María:

Qué bueno que estés participando en esta divertida charla.

Claro que todo tipo de arte puede ser excluyente por definicion. Por eso estamos tratando de entender "El Arte" como un todo y sin adjetivos. Como una actividad incluyente, sin subdivisiones ni categorias. Un perchero en el que puedas colgar lo demás.

Buscamos entender el arte como un quehacer humano al que todos tenemos acceso a nivel sensible, pero que no todos logramos desarrollar a nivel practico. Por eso, un garabato tuyo o mío no es igual al de un artista, porque los garabatos que ellos tienden a hacer sobre cualquier pedazo de papel cuando llaman por teléfono o para mantener las manos ocupadas, como éste de Gerardo Aguilar o éste de Diego Rivera, tienen un valor intrínseco superior a nuestros peculiares rayones. Pueden adquirir incluso el nivel de bocetos.

Si, además de esto, tienen un valor comercial y ellos cuentan con un agente y un publicista que los promueva entre aquellos coleccionistas a los que les guste el resultado y estén dispuestos a pagar por ello, mucho mejor (yo no fuí el que dijo que el arte deberia de ser ajeno al dinero, ja ja ja.)

No sé como definir el "Arte de Altura". Tiene muchos vericuetos la cuestión.

Joseph Haydn fue el padre de la sinfonía. Creó las bases y las reglas del estilo. Definió los movimientos y la orquesta. En fín, un genio de su epoca. Mozart perfecionó el estilo y le hizo cambios importantes en sus últimas sinfonías. Pavimentó pues, el camino sobre el que el transitará el genio de Beethoven para generar un nuevo movimiento: el Romanticismo.

Haydn representa a la Música Clásica, Beethoven al Romaticismo y Mozart es el eslabón divino que une a esos dos grandes movimientos. ¿Cuál es mayor? Algunos prefieren la apasionada sonoridad de Beethoven y otros la alegría melódica de Mozart. Pocos escogen a Haydn. ¿Eso hace arte menor al de Haydn? No lo creo. Son diferentes etapas evolutivas. Haydn puso los cimientos y aquellos construyeron un hermoso palacio. ¿Pero, cómo construyes un palacio sin cimientos?

Y es que fíjate que el arte, como todo en esta vida: la ciencia, la tecnología, la educación, la sociedad misma, evoluciona hacia formas diferentes y casi siempre mejores.

Imagínate entonces el dilema de un genio músical como Igor Stravinsky que le toca nacer cuando estos grandes artistas ya marcaron una impronta de ese tamaño. ¡Cómo puedes perfeccionar lo perfecto! Y no vas a hacer lo mismo porque ya está agotado el modelo y lo tuyo siempre será una copia. Hay que descubrir nuevos caminos, aunque las dificultades sean muchas porque vas a romper paradigmas y eso lastima la sensibilidad de mucha gente.

¿Sabías que cuando Stravinsky estrenó "La Consagración de la Primavera", el público horrorizado y furioso casi destruye el teatro? Hoy en dia todas las orquestas de prestigio incluyen en su repertorio a esa obra maestra.

De Karlheinz Stockhausen y la música concreta mejor ni hablamos porque llenaríamos libros enteros tratando de explicar su arte. (o tratando de convencernos de que esos ruidos extraños también son arte)

Con la pintura sucedió algo similar. Después de la explosión de talento que significó "El Renacimiento", donde se perfeccionó la técnica del claroscuro, se descubrió la perspectiva, se le dió volumen y calor a la figura..., ¿qué les quedaba a los nuevos pintores sino reinventar el arte? Jugar con la luz, el color, la figura, la psicología, con todo... y romper con lo antiguo dando rienda suelta a la creatividad... y llegar a lo abstracto.

El cine, al ser un arte nuevo y muy ligado a la tecnlogia, evoluciona a pasos acelerados. Así podemos ver con emocionado amor los ingenuos efectos especiales de Georges Méliès, todo un genio, y compararlos contra la parafernalia apabullante de "El Señor de los Anillos"... y encontar la distancia enorme que los separa, pero ¿podemos definir a uno de ellos como arte menor?

En el camino ha pasado de todo. Algunos movimientos artísticos han logrado marcar una época y volverse clásicos y otros han pasado sin dejar huella. Algunos artistas han conocido la gloria en vida y otros han tenido que esperar muertos a que una compradora compulsiva como Madonna los ponga de moda.

Podemos normar criterios siguiendo la opinión de "los conocedores", pero estos criterios, al ser siempre subjetivos, cambian con el tiempo.

Aunque la pregunta es muy fácil si comparas a Mozart con Juan Gabriel. (...y no quiero saber a cuál escogiste, ja ja ja)

Y le debes una disculpa a José Luis Cuevas,

besos y abrazos para todos
luis david

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