sábado, 25 de julio de 2009

Rosa Elena dijo:

Hola querida Ruth, me dió mucho gusto leerte y que te animaras a participar. Estamos ensayando esta forma de comunicación y vamos a ver que pasa, que tanto nos aporta, une o divierte. La ventaja es que al escribir podemos pensar más a fondo y compartir de otros temas de nuestro interes, nuestros distintos enfoques, todos valiosos, interesantes y esclarecedores. Cosa que se presta muy bien, dada la complejidad del tema y que cada cabeza es un mundo.

Por todo lo compartido, parece ser que el arte lo podemos reducir a su mínima expresión o por el contrario, expandir y abarcar la experiencia humana total. Entendida la vida como arte sería inagotable y sin embargo, ese sería también un buen punto de enfoque.

En fin, que el tema me atrapó y me gustó para explorarlo e investigarlo y estoy disfrutando sus puntos de vista. Total, lo peor que puede pasar es que volvamos al punto inicial y reducirlo: arte es el que a mi me gusta. Confío que no, pero quien sabe. Lo fundamental de la conversación es simplemente platicar, el tema solo es el pretexto y podemos abordar otros temas que les gusten, si este ya les aburrió.

Bueno, Ruth, me gusta mucho tu definición y que incluyes el concepto de creación, expresión y la apertura y señalas atinadamente el dinamismo que adviertes en él, así como la manifestación de un potencial específicamente humano (para dejar afuera a mis queridísimos elefantes).

Esta idea del dinamismo o lo inacabado de una obra me gusta para explorar, tal ves resulte ser una paradoja.

Les comparto, aunque la naturaleza de la vida es dinámica, siempre cambiante y el ser humano igualmente lo es, así como la historia de la humanidad y la individual; de la misma forma su hacer también cambia. Sin embargo, lo chistoso es que una obra es finita en un sentido, para el autor, tiene un fin, se termina cuando el autor expresa lo que quiso comunicar y ya. Para él, ya cumplió su función personal. Sin embargo, sabemos que no es así, para el expectador, para nosotros, la obra es siempre dinámica, porque el significado, la experiencia e interpretación siempre cambiará, de acuerdo a la persona, según la etapa de su vida, según su estado de ánimo, según su evolución. En este sentido, tiene un enorme poder proyectivo y creativo el arte. Y aquí cumple la función de unir que comenta María. ¿Con quien nos une?

Creo que ese es un poder extraordinario del arte en sí. Logra extraer algo nuevo de quien lo observa, nos revela algo nuevo de nosotros mismos, o tal vez del autor, o del tema o de la naturaleza o de la vida, según sea el caso. Por ello, creo que cuando una obra es verdaderamente creativa, nunca pierde este dinamismo interno, esta facultad, a pesar de que pasen mil años, o que pertenezca a tal o cual corriente, aunque el tema haya sido agotado y concluído en la obra misma.

Por ejemplo, a mi me pasa y supongo a ustedes también, los libros que leí hace muchos años, cuando los vuelvo a leer parece fuera la primera vez, como si se renovaran y me comunicaran un mensaje nuevo. No es así, la que cambió fui yo y ahora el libro me permite darme cuenta de ese cambio. El libro reveló algo de mi, tanto la primera como la segunda lectura, y si lo leyera en la vejentud, volvería a suceder. Esto me pasa porque somos seres cambiantes, pero también por la obra en sí. Dependiendo de su calidad. Sucede especialmente en grandes obras de arte, por eso son eternas y pueden trascender su contexto histórico y seguir comunicando a otras generaciones.

El arte, los libros, las películas, me traen muchas novedades de mi misma, incluídos los cuentos de la Familia Burrón, del que tengo colección. Sin embargo, me parece que solo una obra de arte de alto nivel, revela algo más profundo y trascendente.

En fin aquí le paro mejor porque tengo el riesgo de no terminar hasta completar otra vez 7 páginas.

besos y abrazos para todos.

No hay comentarios: