sábado, 25 de julio de 2009

Luis David dijo:

Querida María:


Qué bueno que nos sigues acompañando en este pantanoso terreno al que con tanto entusiasmo (y algo de irresponsabildad, je je) nos metimos a chacualear.

No sabemos a dónde vamos a llegar y, tal vez, ni siquiera sea importante. Lo valioso es que hemos establecido un diálogo sobre un tema que apasiona de diferente manera a cada cuál, y que nos ha permitido expresar y conocer puntos de vista desiguales (y a veces opuestos) sobre algo que, en una primera mirada, parecería que podíamos estar de acuerdo: el arte.

Ya nos dimos cuenta de que, más o menos, tenemos un concepto similar en cuanto al tema, pero que nos difereciamos en las sutilezas de los matices, en la apreciación del mismo y, cuando hablamos de ejemplos extremos, hasta en la pertinencia misma de si algo puede ser considerado arte o no.

La riqueza que cada uno ha aportado ha sido útil para tener una visión más amplia, menos particular y, por su misma naturaleza, limitada del tema. Me parece importante tu señalamiento de que la opinión de Octavio Paz sobre un artista y su obra no le da más autoridad que la que su mayor conocimiento le confiera, pero al final siempre será su opinión personal y podemos estar o no de acuerdo con ella.

Cualquier obra de arte, en tanto objeto perceptible sensorialmente, puede ser descrita de manera objetiva como bien nos lo señala Rosa Elena: su época, estilo, colorido, técnica, habilidad y, en fín, todos aquellos factores que puedan ser comparables y/o medibles.

El asunto se complica cuando llegamos a los conceptos subjetivos: belleza, armonía, estética, pasión, etc. Es decir, aquellos que despiertan una respuesta emocional en el espectador y que recorren los laberintos de su psiquis particular y que tal vez nada tengan que ver con lo que el autor pudo haber querido expresar o con la obra misma. ¿Qué te dice a ti, en ese diálogo íntimo entre la obra y tú y cómo asegurar que le dice lo mismo a Paz?

Algunas veces, en ese afán de la mente humana por clasificar para comprender, nos ayudamos de criterios arbitrarios (en el sentido de que no son intrínsecos al arte, sino impuestos para cubrir una necesidad específica) como estilo, calidad, originalidad, oportunidad, temporalidad, etc. Esto ha sido muy importante para poder definir aquellos aspectos que nos permitan diferenciar a un autor de otro, una época de otra y hasta un arte de otro.

Gracias a esto hemos podido elaborar toda una teoría y una historia del arte. A esto le llamamos conocimiento y, a mayor conocimiento, podemos inclusive convertirnos en expertos, es decir, sabemos mucho sobre un tema y lo podemos expresar de mejor manera. Es muy probable que esto nos otorgue tambien una sensibilidad más desarrollada para percibir las sutilezas del arte o para magnificar nuestra respuesta. Podemos pues, convertinos en guías y facilitadres de los menos versados. Ahora bien, ¿la opinión experta de un estudioso, coincide con las motivaciones profundas del autor? o mejor aún, ¿con la respuesta emocional del espectador? Yo no lo creo. De ser así esta platica no existiría. Si hubiera una respuesta única a todas la interrogantes que nos plantea el arte, ya nos la hubieran enseñado en la escuela y todos sabríamos qué y dónde buscar para encontrarla. Afortunadamente no es así.

Por eso tienes razón: que Paz conozca a alguien y recomiende su obra, no significa que yo tenga que estar de acuerdo (aunque la mayoría de las veces lo esté)

Me gustó tu definición de arte.

besos y abrazos para todos
luis david

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