sábado, 25 de julio de 2009

Luis David dijo:

Querida María:

Muy buena observación. Precísamente por eso es que decimos que una civilización sólo puede ser entendida en su conexto. Cualquier pueblo, antiguo o contemporáneo, tiene particularidades idiosincráticas que únicamente tienen sentido dentro de su tiempo, cultura y filosofía. Es lo que llamamos su cosmogonía.

Los sacrificios humanos eran algo natural en algunos pueblos antiguos de todo el mundo (aplacaban y complacían a sus dioses con ofrendas de sangre animal o humana). Cuando Abraham acepta sin chistar sacrificar en los altares de Jehová a su hijo Isaac, lo hace porque era algo aceptado, natural y lógico en un dios que sacrificaba a sus propios hijos ahogándolos en un diluvio, o achicharrándolos con lluvias de fuego. (¿Tú lo harías con tus hijos desobedientes?... pues para el colérico dios de Abraham era algo habitual) Hasta la fecha, los cristianos aceptan las desgracias como un castigo divino y así, ¿cómo oponerse?

Todos los pueblos de la tierra se han inventado dioses y religiones a la medida de las necesidades de sus clases dominantes. (Es natural que un pueblo dividido en castas oprobiosas tenga religiones que justifiquen la desigualdad, el sufrimiento y la opresión por medio de una ley universal del karma. Y es natural también, que todos los pueblos guerreros y conquistadores se declaren elegidos de su dios, se llamen Aztecas, Israelitas o Gringos. De alguna manera deben justificar sus atrocidades.)

La tortura y el asesinato de los enemigos, los diferentes o los prisioneros de guerra (sacrificio humano al fin) se sigue practicando en la actualidad por todas partes, con justificaciones rituales (como en los países musulmanes) o sin ellos (como en los cristianos ejércitos norteamericanos o ingleses.)

Cuando en Afganistán, Irán o África, lapidan o mutilan a una mujer adúltera, lo hacen amparados en una religión, cultura o idiosincracia. Si estudias su cosmogonía, tal vez entiendas las motivaciones profundas de sus actos. De todos modos, dudo que los aceptes y justifiques.

En las comunidades indígenas y rurales de Chiapas es natural y culturalmente entendible que vendan a sus niñas púberes o preadolescentes a cambio de un cartón de cerveza, una chiva o una cantidad de dinero. Y también es normal que hombres que quieren mujer nueva y sin tacha, las adquieran. ¿Y por qué no habrían de hacerlo si sus cultísimos antepasados mayas así lo hacian? Se llaman usos y costumbres, son ancestrales y sirven lo mismo para hacer un ejercicio de verdadera democracia, como para perpetuar el atraso cultural de un pueblo.

Pero no vayas acreer que esto es un asunto de indios o de miseria. ¿Sabías que en las clases pudientes y educadas de Chiapas o de Jalisco se acostumbra ir a esas comunidades a comprar niñas para la servidumbre doméstica? ¿Sabías que la mayoría de las niñas terminan siendo violadas por los patrones o sus hijos como un derecho natural. ¿Sabías qué si la patrona se entera echa a la calle a la niña violada? Ni modo de correr de casa al hijo violador. ¿Y por qué no habrían de hacerlo si así se ha hecho desde la conquista? Todas las clases tienen sus propios usos y costumbres, su cultura y su cosmogonía que les justifican sus actos.

Las civilizaciones del mundo son lo que sus culturas les permiten ser. Un pueblo trabajador, tecnológicamente avanzado y líder, lo es porque su cultura lo hace así. Un pueblo violento, guerrero, cruel y conquistador, lo es porque su cutura lo requiere. Una civilización llena de arte, bondad y conocimiento, lo es porque su cultura lo impulsa. Un pueblo atrasado, ignorante, conquistable y corrupto, lo es porque su cultura lo permite.

Cuando estudiamos la historia, la sociología, la filosofía y la religión de las diferentes civilizaciones, antiguas o actuales, lo hacemos con el fin de entenderlos en su contexto (por qué son como son y por qué hacen lo que hacen) Y como te puedes da cuenta, nunca los vamos a entender en toda su grandeza si los juzgamos a través de nuestra propia actualidad.

Pero no hay que olvidar que hoy somos lo que somos y hacemos lo que hacemos porque, en algún momento, nos permitimos romper con el pasado, conservar lo conservable y desechar lo desechable. Si alguna vez equivocamos la elección, hoy pagamos las consecuencias.

Por eso nuestros hijos rompen nuestros modelos e imponen los suyos. ¿Son mejores? Cuando menos están más acordes con el mundo que quieren vivir.

besos y abrazos para todos
luis david

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