¡Ayjoles! Ya se me acumularon las respuestas y yo sin computadora y sin Internet. La pobre maquinita está a punto de dar las gracias y me cuesta dos huevos y la mitad del otro terminar un escrito que sea medianamente legible. Se come las letras y los espacios y hay que reescribir casi cada palabra para no poner una costra porosa.
De tanto pensar y repensar los conceptos, me ha sucedido algo muy similar a lo que anotas por la manera en que se ha modificado mi manera de acercarme al arte luego de tanta internalización de las ideas. Busca y encontrarás, dicen por allí.
Creo, desde luego, que el arte trasciende a eso y que su percepción tiene más que ver con el espíritu que con la razón y que estamos haciendo un mero ejercicio intelectual para entender de manera objetiva nuestras razones subjetivas (si es que eso es posible.)
Estoy releyendo mis manuales didacticos sobre la apreciación del arte y encuentro muchas explicaciones técnicas de las diferencias entre un autor y otro y de por qué razones se le considera mejor. Pero no encuentro ningún dato que me indique cuál es el que yo deba preferir. Se distinguir, o creo que lo sé, el buen arte del malo (aunque me llama la atención que a veces me mueve más algo que se considera que no lo debería de hacer.)
Como tú sabes, percibimos sensorialmente (imágenes, sonidos, texturas, olores y sabores), y para que esos impulsos tengan un sentido, debemos internalizarlos y otorgarles un significado, que dice más de nosotros que de la obra en sí (y que la mayoría de las veces no pasa del nivel me gusta-no me gusta).
Después de esto, si queremos, todavá podemos hacer un análisis técnico e histórico de la obra para intentar comprenderla mejor e, inclusive, un acercamiento intelectual (como los que tan bien hacían Malraux y Paz) para comprender la obra en su relación filosófica con la humanidad, con su tiempo y con el nuestro (esto es sumamente complejo y me gustaría saberlo hacer, pero ni lo sé ni lo intento, creo que por güeva existencial ja ja ja.) Cuando conocemos al autor y sus motivaciónes, por ejemplo leyendo las cartas de Van Gogh a su hermano Theo, es más fácil que nuestra interpretación sea cercana a la del autor, aunque no sé si esto sea importante.
Y es que el arte, una vez terminado por su autor, simplemente está allí (con sus símbolos implícitos y/o explíctos) y somos nosotros quien lo reinterpretamos en un proceso que tiene más de emocional o intuitivo que de racional.
Por eso me parece difícil encontrar una esencia específica y universal del arte, porque creo que ésta cambia para cada uno de nosotros, de allí que sepamos distinguir con toda seguridad lo que consideramos arte y lo que no, aunque nuestra decisión no coincida con la de los demás.
Por eso me parece difícil encontrar una esencia específica y universal del arte, porque creo que ésta cambia para cada uno de nosotros, de allí que sepamos distinguir con toda seguridad lo que consideramos arte y lo que no, aunque nuestra decisión no coincida con la de los demás.

Una vez hecha, no existe la posibildad de distinguir una obra de su inspiración de una creada por la máquina, como tampoco existe la posibilidad de distinguir algo hecho por un elefante o por un chango. Lo importante es la obra y, en todo caso, la reacción emocional e intelectual que tenga sobre el espectador; y aún si no hay espectador y la obra permanece oculta o inédita, sigue existiendo como tal aunque nunca nos enteremos los demás.
(¿Si La Giconda, de Leonardo da Vinci, hubiera permanecido oculta todo este tiempo, seguiría siendo una obra de arte mayor? De no ser así, entonces el calificativo de "arte mayor", no es inherente a la obra sino al espectador y por eso puede cambiar con el tiempo y nos explica que tantas obras, tan valoradas en su tiempo, hoy estén en el olvido, y tantas otras, tan despreciadas en el suyo, hoy sean las que gozan de mayor estimación.)

Por ese romanticismo que me aqueja, yo preferiría que la parte humana fuera esencial, como lo fue durante siglos, pero de hoy y hacia el futuro ya no la ubico. Al menos no como esencia.
Lo mismo me sucede con las demás opciones de la lista. Todas me enamoran y también puedo prescindir de cualquiera de ellas y sigo econtrado ejemplos de buen arte.
Me parece que las opciones que anotas definen el arte que a tí te gusta y, en cierto modo, te definen a tí en esa búsqueda de lo superior y lo trascendente en la que te has involucrado y que te convierte en el ser humano tan bello que eres y que tanto me gusta.
besos y abazos para todos
luis david
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