sábado, 25 de julio de 2009

Luis David dijo:

Cuando vi la película Apocalypto, me gustó. Me gustan los espectáculos holliwoodenses. Claro que hay niveles y no se pueden comparar peras con manzanas... pero me gustó.

Cuando veo una película, cualquiera que sea, tiendo a separar la historia cinematográfica de la historia antropológica. Me da lo mismo si es fiel o no, de cualquier manera nunca lo es. A la película la juzgo por sus aspectos formales: fotografía, escenografía, ritmo, dirección y etc. A partir de allí puede gustarme o no, sin que ello demerite a la película en sí. Siempre considero que mi opinión es subjetiva. Hay películas malas que me gustan y cine de arte que me aburre.

El cine puede educar o deseducar, informar o desinformar, pero esa no es su función. Una película narra una historia, igual que una novela o un cuento, y su compromiso es con lo que está contando. El estilo depende del autor y de la historia en sí y lo mismo puede ser trepidante o lentísima. La historia narrada debe ser creible, no verdadera por necesidad. No es un libro de texto y sólo debe estar bien contada.

Históricamente, el único hecho que me pareció fuera de lugar es el de la llegada de los españoles porque para entonces, la gran civilización maya y la construcción de sus monumentales y hermosos centros ceremoniales eran cosa del pasado. Si Gibson hubiera cambiado la fecha habría entrado en contexto. O si en lugar de los mayas hubiera elegido a cualquiera de los pueblos del altiplano (aztecas, tlaxcaltecas, otomies y demás etcéteras) habría dado en el clavo.

Las religiones antiguas, en su gran mayoría, eran simbólicas, mitológicas y crueles. Lo mismo encontramos al leer la Biblia, el Mahabarata o el Popol Vuh. Los sacrificios humanos, las guerras religiosas y la crueldad hacia los otros es práctica común. Los grandes personajes religiosos tienden a ser guerreros y lo mismo da que se llamen Unahpú e Ixbalanqué, o Josué y David, o Krishna y Arjuna. Su misión, siempre, es destruir al enemigo, malo por necesidad, física o simbólicamente ( y cuesta trabajo distinguir cuándo es una u otra.)

Las historias, por lo demás, suelen estar contadas desde el lado de los buenos y en contra de los malos y están llevadas de modo que apoyemos a los asesinos buenos cuando destruyen a los asesinos malos (como si estuvieramos viendo la película de "El Padrino")

Tardé muchos años en darme cuenta del horror que significaba creer que era bueno un Dios que ordenaba a Josué entrar en Jericó y asesinar a todo ser viviente (la biblia dice textualmente: hombres y mujeres, niños y ancianos Josue 6:21) para apoderarse de su ciudad y sus riquezas y celebrarlo como un triunfo del bien contra el mal, y un premio de ese dios a su pueblo preferido. (por no hablar de los mormones que creen que ser moreno es un castigo de Dios para marcar a los malos de la película.)

La evidencia iconográfica maya antigua nos habla de crueldades y sacrificios inhumanos a los ojos de nuestra "modernidad". Por eso las civilizaciones se estudian y se juzgan en su contexto temporal y filosófico. Sólo así tiene sentido su cosmovisión.


La evidencia arqueológica nos muestra que las grandes ciudades mayas desaparecieron, en parte, debido a la rebelión de sus pueblos contra las jerarquías crueles y opresoras.

Tendemos a mitificar y sobrevalorar a las civilizaciones antiguas y a creerlas poseedoras de los secretos del universo. Así nos sucede con los mayas, que desarrollaron un sistema astronómico perfecto y complicadísimo que sólo servía para dar la fecha exacta de la venida de los dioses. Nunca lograron separar a su ciencia de la religión y por eso terminaron desapareciendo. Un pueblo grandioso y poseedor de una supuesta ciencia avanzadísima, descubridor del cero, que no supo encontrarle un uso práctico a la rueda. Los pueblos antiguos, su civilización, arquitectura y filosofía, no necesitan deformaciones míticas para ser grandes. Son enormes por sí solos.

Hay que entender que cuando los españoles llegaron a los nuevos territorios se encontraron con civilizaciones hermosas, en la edad de piedra y en la etapa final del salvajismo. Por eso fue tan fácil conquistarlos. Lamentablemente, la conquista cortó de tajo un proceso que nunca sabremos en qué hubiera terminado ni a dónde habría llegado. Cualquier elucubración que hagamos al respecto queda en eso: mera fantasía bien intencionada.

Los errores formales, como la luna llena luego del eclipse, solo le importan a los puristas... yo ni me dí cuenta... ja ja ja (en una de esas Apocalypto termina en cine de culto como las películas de Juan Orol o Ed Wood, valiosas por mal hechas)

Besos y abrazos para todos
luis david

2 comentarios:

yguana rosa dijo...

Luis David: Qué barbarooo!
Only you. Definitivamente. =)

Maravillosa idea y realización. Gracias.
Taqueros, familia!

María Contreras dijo...

Buena por su veracidad de los hechos, todos lo rituales de estos pueblos tienen su sabiduria, ignorancia no la vi, las tecnicas del cine ni las conozco, para mi que conjugaron muchas formas de diferentes etnias y formaron un todo y lo expresaron en una pelicula y por supuesto levantaron las ampulas que necesitaban para recaudar la inversion.